revistas científicas – Biblioteca Virtual de Salud España https://bvsalud.isciii.es Portal que permite el acceso libre y gratuito a distintas fuentes de información científica de Ciencias de la Salud incluyendo bases de datos, catálogos colectivos, publicaciones electrónicas, noticias y herramientas de búsqueda, entre otros recursos. Mon, 24 Oct 2022 09:39:45 +0000 es hourly 1 https://bvsalud.isciii.es/wp-content/uploads/2021/10/cropped-isciii_favicon-32x32.jpg revistas científicas – Biblioteca Virtual de Salud España https://bvsalud.isciii.es 32 32 Cómo publicar ciencia: todo el mundo paga, menos las editoriales https://bvsalud.isciii.es/blog/2021/11/19/como-publicar-ciencia-todo-el-mundo-paga-menos-las-editoriales/ Fri, 19 Nov 2021 13:38:37 +0000 https://bvsalud.isciii.es/?p=2083 Seguir leyendo]]>

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

 

Shutterstock / SmartPhotoLab

Ismael Mingarro, Universitat de València

Cuántas veces hemos leído una noticia comenzar por: “Según un estudio”. Se utiliza esta fórmula para dar credibilidad, pero ¿son todas las publicaciones científicas veraces?

En un siglo hemos multiplicado por cien el número de publicaciones. Actualmente se publican más de 6 millones de artículos científicos al año y en cada una de las últimas dos décadas hemos duplicado la productividad (Figura 1). Aunque eso podría parecer un síntoma de que la ciencia avanza a un ritmo vertiginoso, también esconde peligros.

Figura 1.
Ismael Mingarro / Dimensions.ai, Author provided

Para analizar estos peligros debemos recordar cómo se generan los artículos científicos y por qué son necesarios. Los científicos observamos los fenómenos de nuestro alrededor y, para explicarlos de forma racional, planteamos hipótesis cuyas comprobaciones nos permiten llegar a determinadas conclusiones.

Si el proceso terminara aquí, nadie conocería los hallazgos obtenidos y el progreso se ralentizaría, puesto que estaríamos reinventando la rueda continuamente. Para evitarlo debemos comunicar nuestros resultados para que lleguen a otros científicos. Isaac Newton lo resumió diciendo que “había podido ver más allá gracias a que se había aupado a hombros de gigantes”. Esto significa que los descubrimientos, por importantes que sean, se basan en conocimientos previos.

La comunicación entre científicos ha sido clave para el desarrollo de la ciencia. Es famosa la correspondencia entre Darwin, en Inglaterra, y Wallace, en Malasia, acerca de la variación y distribución de las especies. Ésta contribuyó significativamente a la comprensión y desarrollo de la teoría de la evolución. En aquellos tiempos cada carta tardaba un par de meses en llegar a su destinatario, por lo que para acelerar este proceso, y sobre todo para ampliar el número de receptores, las Sociedades Científicas crearon las primeras revistas académicas.

¿Cuál es el proceso que sigue una publicación científica?

Los descubrimientos científicos hay que describirlos para que los demás los entiendan, puedan ser reproducidos y, así, se validen. Cuando disponemos del manuscrito, se envía a una revista científica. El equipo editorial decidirá si el trabajo es interesante y se ajusta a la política editorial y área de conocimiento de la revista. Si no cumple alguno de estos requisitos el editor lo devuelve con algunos comentarios y generalmente los autores lo envían a otra revista.

Si el editor decide que el trabajo es interesante y se ajusta al ámbito de la revista, lo reenvía a los revisores, que son otros científicos no vinculados ni con el trabajo ni con sus autores. Estos realizan una revisión concienzuda y emiten un informe detallado con comentarios y recomendaciones al editor. Este sistema permite, en algunos casos, una mejora significativa de los artículos.

Si tras este proceso, que puede incluir varias rondas de experimentos y discusiones entre autores y revisores, el trabajo es aceptado finalmente por el editor, se procede a su publicación.

Un detalle importante es que los costes derivados de la producción, maquetación e impresión de las publicaciones corren a cargo de los autores. Contrariamente a lo que la gente cree, los autores no cobramos por publicar, sino que pagamos por ello.

Entonces, ¿por qué queremos publicar?

Porque además de impulsar el engranaje del conocimiento, en la actualidad el mundo de la ciencia pivota sobre las publicaciones científicas. La obtención de fondos se basa en gran medida en las publicaciones de los investigadores, así como sus promociones profesionales y se convierte en un ciclo en el que, si publicas, obtienes financiación que usas para realizar experimentos que te permitan publicar y obtener más financiación y mejores puestos de trabajo, y así sucesivamente.

El famoso “publica o perece” que se ha convertido en un mantra en el mundo académico.

Revistas científicas: un negocio milmillonario

En los años 90, con la aparición de internet, este sistema basado en las revistas publicadas en papel fue cuestionado. De hecho, se llegó incluso a plantear su supervivencia. Si bien, no ha sido este el caso: las ganancias obtenidas por las editoriales científicas no han hecho más que crecer. En la actualidad esta industria tiene un volumen de negocio de más de 25 000 millones de dólares anuales con un margen de beneficio cercano al 40 % (Figura 2).

Figura 2.
Datos recabados por el autor, Author provided

¿Cómo pueden tener un margen tan elevado? Por un lado, los autores pagamos por proporcionar los manuscritos, la materia prima del negocio. Si hacemos un símil con un supermercado, sería como si el agricultor que le ofrece las naranjas no solo no cobrara por ellas, sino que pagara. Los revisores tampoco cobran por su trabajo, sería el equivalente a que el transportista que lleva esas naranjas desde los huertos hasta el supermercado no cobrara por ello e incluso corriera con los gastos de combustible.

De hecho, un estudio reciente ha estimado que las horas que dedican los revisores a hacer este trabajo gratuito en 2020 representaron 1 500 millones de dólares solo en Estados Unidos.

Por si esto fuera poco, las editoriales cobran a las universidades y centros de investigación para que sus investigadores tengan acceso a las publicaciones en un formato de suscripciones cuyos precios no son públicos. Como si en nuestro ejemplo no supiéramos lo que paga otro cliente del mismo supermercado por un kilogramo de naranjas.

Todo ello con el agravante que este sistema puede tener en los países más desfavorecidos en los que sus instituciones no pueden afrontar facturas en muchos casos millonarias.

Ciencia abierta

En las últimas décadas ha aparecido el movimiento de acceso abierto (open access). Aunque esto es una buena idea puesto que los lectores no pagan por acceder a las publicaciones, no parece ser la solución definitiva (Figura 3), dado que las editoriales cobran a los autores o a sus fuentes de financiación para proporcionar este acceso libre.

Figura 3.
EU comission, Author provided

Este movimiento, junto con la digitalización, ha abonado el terreno a la aparición de nuevas editoriales científicas que han visto un jugoso nicho de mercado y que compiten con las editoriales clásicas. Esto ha dado lugar a la aparición de revistas y editoriales depredadoras. Si los científicos necesitan publicar para conseguir financiación y promoción profesional, este tipo de fórmulas permiten, previo pago, publicar artículos poco rigurosos o incluso fraudulentos.

El “publica o perece” se ha convertido en un “paga y publica basura”.

En principio, este tipo de publicaciones no deberían representar un peligro porque tienen poca repercusión. De hecho, casi el 60 % nunca se citan. Sí esconden un enorme peligro derivado de la disminución drástica del rigor científico y abonan el terreno a la pseudociencia, la aparición de bulos, falsas noticias, pseudoterapias y demás problemas relacionados que, en situaciones como la pandemia, hemos visto que pueden ser extremadamente peligrosas.

Editor invitado

Una última tendencia que ha surgido en el mundo de las publicaciones científicas son los números “especiales”. Las editoriales han descubierto la estrategia de invitar a científicos de prestigio a ser editores de números especiales de sus revistas. Estos se encargan de reclutar, generalmente entre sus colegas, un número suficiente de artículos que completen estas ediciones, por supuesto pagando por dicha publicación.

Esta práctica ha crecido exponencialmente en los últimos años y, a menudo, los científicos aceptamos estas invitaciones por respeto al editor invitado.

De alguna forma debemos entre todos intentar revertir estas tendencias, bien mediante repositorios de trabajos prepublicados (pre-prints) como arXiv, bioRxiv, medRxiv y similares, o bien buscando nuevas fórmulas de publicación, probablemente más basadas en las sociedades científicas como un bonito guiño a los inicios.

Sobre todo debemos estar alerta y no engordar a la bestia. Si no le ponemos remedio, nos puede llevar del “publica o perece” al “publica y perece”.The Conversation


Ismael Mingarro, Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular, Universitat de València

 

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Proyecto INEOS de ciencia abierta https://bvsalud.isciii.es/blog/2021/10/21/proyecto-ineos-de-ciencia-abierta/ Thu, 21 Oct 2021 12:50:12 +0000 https://bvsalud.isciii.es/?p=2052 Seguir leyendo]]> El Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha participado en el desarrollo de una iniciativa, el proyecto de Infraestructuras y Estándares para la Ciencia en Abierto (INEOS), liderada por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) para impulsar un mejor manejo y difusión de los resultados de la investigación y una mayor promoción de la ciencia abierta. El concepto de ciencia abierta defiende una difusión del conocimiento científico lo más amplia posible, con acceso libre para la comunidad científica y la sociedad, de manera que el conocimiento generado pueda compartirse y reutilizarse con características -rigor, responsabilidad, reproducibilidad…- que permitan el progreso de la ciencia y sus beneficios sociales.

El proyecto de Infraestructuras y Estándares para la Ciencia en Abierto (INEOS), en el que también han colaborado el Consejo Superior de Investigaciones científicas (CSIC) y el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), ha trabajado para mejorar la capacitación tecnológica, calidad e interoperabilidad de las infraestructuras digitales institucionales de difusión, almacenamiento, preservación y gestión de los resultados de la investigación que se desarrolla en España. El objetivo es garantizar que estas infraestructuras digitales que permiten analizar los resultados científicos sean plataformas útiles para la implementación de políticas nacionales y europeas de acceso abierto y ciencia abierta.


El ISCIII ha participado en el proyecto INEOS, para impulsar un mejor manejo y difusión de los resultados de la investigación y una mayor promoción de la ciencia abierta
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El proyecto se ha cristalizado en un informe que resume y analiza los logros alcanzados, y que incluye un manual de buenas prácticas para la gestión de repositorios institucionales, sistemas de gestión curricular y revistas científicas. El texto destaca, entre otros, los avances en la interconexión de los resultados de investigaciones financiadas con fondos públicos con los datos utilizados durante el proceso; la recolección y visualización de los datos de investigación; la mejora de la calidad de los datos existentes en los repositorios; el aumento de la visibilidad de los investigadores, y la mejora en las herramientas de gestión electrónica para las revistas académicas.


El proyecto INEOS se ha cristalizado en un informe con los logros alcanzados y que incluye un manual de buenas prácticas para la gestión de repositorios institucionales, sistemas de gestión curricular y revistas científicas.
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A través del informe publicado por el Proyecto INEOS se pretende dar a conocer a los gestores, técnicos y políticos, y a toda la comunidad experta, cuáles han sido los avances que han realizado estas instituciones al amparo de INEOS, sus principales conclusiones y las buenas prácticas aprendidas respecto a la mejora de la interoperabilidad entre infraestructuras digitales institucionales de ciencia abierta.

 

Biblioteca Nacional de Ciencias de la Salud y REPISALUD

El ISCIII ha participado en el proyecto a través de la Biblioteca Nacional de Ciencias de la Salud (BNCS) y su repositorio institucional REPISALUD. Durante los dos años de ejecución de INEOS, REPISALUD ha llevado a cabo diversas líneas de trabajo para fortalecer y expandir sus servicios a favor de la ciencia abierta, desarrollando varias funcionalidades para el repositorio.


El ISCIII ha participado en el proyecto INEOS a través de la BNCS y su repositorio institucional REPISALUD.
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En concreto, se han desarrollado acciones para impulsar los siguientes objetivos:

– Enriquecimiento de colecciones e inclusión de nuevos productos de investigación como patentes, monografías y revistas editadas por el ISCIII.

– Compatibilidad de REPISALUD con los repositorios RECOLECTA y OPENAIRE.

– Desarrollo de recursos para mejorar la capacidad del repositorio de alojar y gestionar datos de investigación.

– Implementación en REPISALUD de la API desarrollada por FECYT de información sobre los proyectos de investigación financiados con fondos públicos.

– Aumento de la visibilidad de los investigadores ISCIII mediante la interconexión con el CVN desarrollada por FECYT.

– Desarrollo de una API que proporciona información sobre los proyectos de investigación financiados con la Acción Estratégica en Salud (AES) que gestiona el ISCIII.

– Normalización de agencias financiadoras.

 

A lo largo del proyecto, FECYT ha agregado y visibilizado en el buscador de RECOLECTA (Recolector de Ciencia Abierta) los datos de investigación de los repositorios de las entidades colaboradoras. RECOLECTA, plataforma que agrupa a todos los repositorios científicos nacionales, es un agregador nacional de repositorios de acceso abierto de FECYT. En esta plataforma se agrupan a todas las infraestructuras digitales españolas en las que se publican y/o depositan resultados de investigación en acceso abierto, en los que además, ahora se incluyen los datos de investigación.

 


Más información:

Informe completo del proyecto INEOS

Fuente: Instituto de Salud Carlos III

 

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