Publicaciones científicas – Biblioteca Virtual de Salud España https://bvsalud.isciii.es Portal que permite el acceso libre y gratuito a distintas fuentes de información científica de Ciencias de la Salud incluyendo bases de datos, catálogos colectivos, publicaciones electrónicas, noticias y herramientas de búsqueda, entre otros recursos. Tue, 03 Sep 2024 14:01:28 +0000 es hourly 1 https://bvsalud.isciii.es/wp-content/uploads/2021/10/cropped-isciii_favicon-32x32.jpg Publicaciones científicas – Biblioteca Virtual de Salud España https://bvsalud.isciii.es 32 32 Intentando mejorar el sistema actual de las publicaciones científicas: habrá que leerse los artículos https://bvsalud.isciii.es/blog/2024/09/03/intentando-mejorar-el-sistema-actual-de-las-publicaciones-cientificas-habra-que-leerse-los-articulos/ Tue, 03 Sep 2024 13:55:42 +0000 https://bvsalud.isciii.es/?p=2501 Seguir leyendo]]>

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The Conversation

Golden Dayz/Shuttterstock

Lluís Montoliu, Centro Nacional de Biotecnología (CNB – CSIC)

La ciencia que no se cuenta, no cuenta. Esta frase recoge uno de los principales objetivos que perseguimos quienes nos dedicamos a la investigación científica: contar lo que descubrimos, explicar lo que entendemos y lo que no, compartir avances y fracasos. Todo ello lo hacemos a través de las publicaciones científicas, es decir, a través de artículos que aparecen publicados en alguna de las muchas revistas especializadas disponibles.

Para que se publiquen deben pasar el filtro de calidad que representa la evaluación entre pares: la revisión altruista, no remunerada, realizada por otros científicos del campo en cuestión, que no está exenta de problemas. De hecho, cualquier investigador que haya intentado explicar cómo funciona nuestro sistema de publicaciones científicas a personas ajenas al mundo de la investigación se habrá encontrado con caras de asombro, sorpresa, incomprensión y hasta de mofa.

La llamada de la ciencia abierta

Hubo un tiempo en el que los investigadores mandábamos los artículos a las revistas para que, en el mejor de los casos, si tenían la calidad suficiente, se publicaran. Las editoriales basaban su modelo de negocio en la venta de suscripciones a bibliotecas institucionales o a investigadores individuales, que pagaban por acceder a la lectura de dichos artículos (incluso los artículos propios, de los cuales eran autores).

El sistema era claramente muy injusto: todas aquellas instituciones que no podían adquirir la subscripción a las revistas, y los investigadores que tampoco podía hacerlo por su cuenta, quedaban desvalidos, sin posibilidad de seguir de cerca los avances científicos.

Las agencias que financian la investigación con dinero público y las fundaciones filantrópicas llegaron a la conclusión de que el acceso por pago a los artículos iba en contra de la difusión de la ciencia que propugnaban y obligaron a los investigadores a publicar sus resultados en abierto, para hacerlos accesibles a todo el mundo.

El atajo de las editoriales

Fue el inicio de la llamada ciencia abierta, una estupenda iniciativa que, sin embargo, se tornó de nuevo en contra de los investigadores cuando, rápidamente, las editoriales acomodaron su modelo de negocio a las nuevas reglas y trasladaron directamente al investigador el pago de la apertura de sus publicaciones. Es decir, el autor paga ahora por publicar sus resultados en abierto, para que puedan ser leídos por todos los demás, tengan o no tengan subscripciones a la revista.

Varios miles de dólares por publicar

Y de nuevo aparece la injusticia: no todos los investigadores tienen la capacidad de poder abonar las cantidades que las editoriales piden para publicar en abierto. El precio puede llegar a ser de varios miles de dólares, en función de la fama o calidad que se le presupone a la revista, a partir de la magnificación de determinados índices bibliométricos, como el factor de impacto, convertidos en símbolos de excelencia y promovidos por las agencias financiadoras, que se han acostumbrado a catalogar a los investigadores por dónde publican y por el número de publicaciones, y no necesariamente por el contenido de lo que publican.

Las editoriales depredadoras

Una derivada, quizá inesperada, de todo lo anterior fue la aparición de nuevos grupos editoriales y miles de revistas que facilitaban la publicación en abierto de los resultados aportados por los investigadores, con unos filtros de revisión más relajados, pero siempre tras el pago de la correspondiente cuota por publicar en esas revistas, globalmente denominadas como revistas y editoriales depredadoras. Un modelo de negocio imbatible, extraordinariamente lucrativo, con porcentajes de beneficios de dos cifras, superiores a los de cualquier otra empresa de cualquier otro sector.

Descrito así, el paisaje de las publicaciones científicas parece desolador y decepcionante. Los investigadores nos vemos atrapados entre la demanda de las agencias financiadoras de publicar en abierto y la necesidad de abonar cantidades considerables a las revistas para acomodar esa demanda de ciencia abierta.

La estrategia diamante: publicar y leer gratuitamente los avances científicos

¿Existen alternativas a esta situación kafkiana? Afortunadamente, han surgido varias iniciativas para contrarrestar o promover la ciencia abierta de verdad, una que permita publicar resultados revisados por pares de forma gratuita y, a la vez, permita leerlos también gratuitamente. Es la estrategia llamada diamante.

Durante la pandemia de covid-19 se popularizó en las ciencias de la vida y de la salud un sistema de ciencia abierta, iniciado hace años por los físicos, que permite compartir los resultados de una investigación antes de ser evaluados por una revista (o mientras lo están siendo). Son los llamados repositorios de prepublicaciones o pre-prints, como bioRxiv. Los pre-prints permiten acceder a los resultados de un trabajo inmediatamente, sin pago por los autores ni por los lectores. Naturalmente, con la prudencia debida, al tratarse de trabajos todavía no evaluados, pero que sin embargo sí se pueden comentar entre la comunidad científica. Estas publicaciones determinan la fecha de prioridad de hallazgos y descubrimientos.

Otras soluciones pasan por la publicación en revistas financiadas por las propias instituciones (sociedades científicas, instituciones de investigación, agencias que financian las investigaciones…). Aquí de nuevo se trataría de repositorios o revistas institucionales en las que los autores podrían publicar, tras la revisión por pares, sin abonar ninguna tasa y cuyos artículos podrían leerse igualmente sin mediar ningún pago.

Revistas financiadas por instituciones sin tasas

La Comisión Europea lanzó la revista Open Research Europe precisamente con estas premisas, para facilitar la publicación de los resultados de proyectos financiados por la propia Comisión, de los programas Horizon 2020, Horizon Europe o ERC, entre otros.

En España, el CSIC, a través de DIGITAL.CSIC, ha lanzado una revista de psicología experimental cuyos costes de publicación son sufragados por la sociedad científica que promueve esta revista y por el propio repositorio institucional.

Y en la misma línea, un grupo de filósofos, hartos de luchar contra los grandes grupos editoriales, han promovido una revista abierta, Open Library of Humanities, soportada por diversas instituciones, en la que no hay que pagar para publicar ni para leer los artículos.

El éxito de estas y otras iniciativas de ciencia abierta de verdad, con estrategia diamante, dependerá de la credibilidad que les demos desde la comunidad científica y, sobre todo, del crédito que les otorguen las agencias que financian la investigación.

Acuerdo por la reforma de la evaluación de la actividad investigadora

El acuerdo por la reforma de la evaluación de la actividad investigadora, promovido por Science Europe y apoyado por la Comisión Europea, publicado en julio de 2022, pretende superar el sistema actual de evaluación de la ciencia, esencialmente cautivo de las métricas bibliográficas que identifican las revistas, como los factores de impacto.

Para lograrlo propone evaluar el impacto de los resultados de la investigación de forma más amplia, aplicando criterios no solo cuantitativos sino también cualitativos. Y recoge iniciativas anteriores como DORA y el manifiesto de Leiden.

Si prospera, para evaluar un artículo científico ya no bastará con saber en qué revista ha sido publicado: habrá que leerse el artículo para apreciar el impacto de la investigación que describe. Habrá que leerse el artículo. Quédense con esta idea.


Lluís Montoliu, Investigador científico del CSIC, Centro Nacional de Biotecnología (CNB – CSIC)

 

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Sesión informativa: «El acceso abierto en el ISCIII: aclarando conceptos» https://bvsalud.isciii.es/blog/2024/06/19/sesion-informativa-el-acceso-abierto-en-el-isciii-aclarando-conceptos/ Wed, 19 Jun 2024 11:26:20 +0000 https://bvsalud.isciii.es/?p=2432 Seguir leyendo]]>

Durante los días 17 y 18 de junio la BNCS-Repisalud ha impartido la sesión informativa “Acceso abierto en el ISCIII: aclarando conceptos” en los campus de Majadahonda y Chamartín.

Los temas que más despertaron interés entre los asistentes fueron las rutas para poner en práctica el acceso abierto, los acuerdos de financiación del ISCIII para publicar en abierto (APC’s), los repositorios y cómo depositar en Repisalud, la gestión de datos de investigación y PGD, y la aplicación en las convocatorias de financiación de las principales políticas y mandatos nacionales e internacionales en cuanto a publicación de resultados de investigación (publicaciones revisadas por pares y datos de investigación).

Gracias a la participación de los asistentes, y el debate generado en algunos temas, la sesión permitió un feedback que nos ayudará a mejorar el servicio de apoyo a la investigación en cuanto a acceso abierto se refiere.

Queremos dar las gracias a todas las compañeras que asistieron a las sesiones informativas, por su interés y participación.
Os esperamos a todos en la biblioteca para resolver vuestras dudas y apoyaros en lo que necesitéis.

La presentación está disponible en: http://hdl.handle.net/20.500.12105/19797

 

 


Autoría: Virginia Jiménez-Planet, Silvia Hernández-Villegas. Biblioteca Nacional de Ciencias de la Salud. Instituto de Salud Carlos III. Contacto: repisalud@isciii.es

 

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Pagar por publicar en revistas de acceso abierto: ¿es oro todo lo que reluce? https://bvsalud.isciii.es/blog/2022/08/02/pagar-por-publicar-en-revistas-de-acceso-abierto-es-oro-todo-lo-que-reluce/ Tue, 02 Aug 2022 12:56:09 +0000 https://bvsalud.isciii.es/?p=2195 Seguir leyendo]]>

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Emilio Delgado López-Cózar, Universidad de Granada y Ramón A. Feenstra, Universitat Jaume I

Cada vez más revistas científicas están anunciando su paso al acceso abierto. A partir de ese momento todos los artículos que publican pueden ser leídos libremente. ¿Quién va a estar en contra de un movimiento tan loable que persigue poner en acceso abierto las publicaciones científicas?

Teniendo en cuenta que todo producto cuesta y que las publicaciones científicas no son una excepción, quién y cómo costeará el gasto está menos claro. ¿Obedecen estos anuncios de paso a acceso abierto a un verdadero impulso altruista a favor de la difusión del conocimiento científico o existen intereses inconfesables?

Dos rutas: diamante versus dorada

Para desentrañar estas cuestiones nada mejor que comparar dos visiones antagónicas de entender el acceso abierto en las revistas científicas:

  1. La ruta diamante (también llamada platino) donde los gastos de publicación son sufragados por instituciones científicas sin ánimo de lucro (universidades, sociedades científicas, asociaciones profesionales y entidades de todo tipo).
  2. La denominada ruta dorada, donde los costes del acceso abierto a la publicación son pagados por los autores, bien de su propio bolsillo, bien obteniendo subvenciones de las instituciones en las que trabajan o de agencias financiadoras de la investigación. Dentro de este grupo conviene distinguir entre las revistas que sólo publican artículos de este tipo y las denominadas revistas híbridas que admiten también la publicación de artículos que son accesibles a las instituciones y personas que están suscritos a la revista o que pagan por leer artículos de su interés.

La ruta diamante: sobre todo en humanidades

Las revistas diamante nacen de la comunidad académica (es ahí donde habitan los científicos que hacen posible la investigación y su subsecuente publicación) y se editan por y para la propia comunidad. Con presupuestos escasos y recursos muy precarios estas revistas son posibles gracias al compromiso y trabajo voluntario de los académicos que trabajan en las instituciones que las patrocinan. Un circuito público y desinteresado.

Este tipo de revistas son especialmente frecuentes en las Artes y Humanidades así como en algunos campos de las Ciencias Sociales (más de 8 000 de las 17 000 revistas incluidas en el DOAJ: Directory of Open Access Journals), justamente las disciplinas donde el conocimiento científico difícilmente puede ofrecer pingües beneficios; en España la cifra llega al 83 % de las revistas (745 de las 923 en DOAJ).

La ruta dorada: no digas amor cuando quieres decir negocio

Las revistas doradas están mayoritariamente en manos de editoriales comerciales. Aquí el acceso abierto es sufragado por los autores que pagan lo que se conoce como los article processing charges (APC), es decir, los costes de procesamiento de artículos.

En este caso, se trata de empresas cuyo objetivo principal y legítimo es ganar dinero con la edición de revistas científicas.

Lo que llama poderosamente la atención al cotejar las listas de precios de los APC es la extraordinaria diversidad (en Elsevier de 170€ a 8500€, en Springer-Nature de 505 € a 9500 €, en Taylor & Francis de 570 € a 4560 €, en MDPI de 400 € a 2080 €) para productos con costes fijos similares. Pero, sobre todo, son llamativas las diferencias tan acusadas entre revistas de la misma naturaleza y disciplina: publicar en una revista de Filosofía puede costar desde 800 € (MDPI) a 2390 € (Springer-Nature) o 2870 € (Elsevier).

¿Cómo se calcula el coste?

Estas diferencias de precios no parecen sencillas de entender para el lector corriente, quien puede sospechar sobre los métodos con los que las editoriales realizan el cálculo de los costes de publicación.

Las dudas se tornan en certezas a la vista de los datos desvelados por Brembs & Grossmann, dos experimentados directivos de las multinacionales de la edición que acabamos de mencionar, bien conocedores del negocio editorial y nada sospechosos.

Demuestran, haciendo cálculos generosos, en distintos escenarios y contabilizando beneficios de un 30 % para la editorial, que un artículo promedio medio tendría un coste de 600 €, no debiendo sobrepasar los 1000 € en el escenario más oneroso.

Pagar por divulgar lo público

A la vista de las estas cifras no es extraño recelar de la sinceridad del supuesto compromiso de estas editoriales con la ciencia abierta. Más si cabe, teniendo en cuenta que este negocio editorial se sustenta en una gran paradoja: los científicos deben pagar por publicar artículos basados en investigaciones que consumen enormes recursos económicos financiados por las universidades y centros de investigación donde trabajan o por las agencias públicas de financiación.

Esta mercancía, adquirida gratuitamente por las editoriales, será transformada gracias al proceso editorial llevado a cabo de manera gratuita (es muy raro que cobren) por los propios científicos, que no solo actúan como revisores sino como editores (principales, asociados, invitados) que conforman los comités editoriales que dirigen y gestionan las revistas. Capital público al servicio de intereses privados.

Dadas estas circunstancias, es lícito preguntarse si tiene sentido pagar por publicar el trabajo propio revisado por los propios. ¿No resulta esto un pésimo negocio para el estado y un auténtico quebranto para los contribuyentes? ¿Qué pensaría el ciudadano medio si supiera del funcionamiento de este sistema?

Cuando hablamos de este modelo de negocio nos referimos a un ámbito que mueve millones de euros al año. En 2021 más de 54 000 artículos en acceso abierto dorado de autores españoles se publicaron en revistas indexadas en la Web of Science.

El rechazo a pagar por publicar

En un estudio reciente planteamos precisamente estas cuestiones a profesores españoles de filosofía y ética.

Estos se mostraron escandalizados por tener que pagar para publicar en acceso abierto, acusando de mercantilización a la publicación del conocimiento científico.

Se cuestionaban hasta qué punto tiene sentido entregar un bien tan preciado como la publicación para los fines lucrativos de grandes multinacionales que no hacen sino sacar provecho del propio esfuerzo de los académicos.

Peligro para otros formatos tradicionales

Sin embargo, ese rechazo se tornó en ardorosa defensa del pago por publicar libros, no vinculado a su posterior distribución en abierto, sino destinado a sostener un frágil ecosistema de la edición académica de libros.

Es posible que esta defensa del libro, y la dura crítica a ciertas revistas comerciales, esté muy vinculada también a los actuales sistemas de evaluación. Estos sistemas dan un peso preponderante a las publicaciones periódicas y con ello una comunidad investigadora como la de filosofía percibe que sus formatos tradicionales de publicación (libros en lenguas vernáculas) sufre cierto peligro de extinción.

En definitiva, cuando hablemos de acceso abierto, no debemos confundir la ruta diamante con la ruta dorada. No son lo mismo. Sin olvidar que la gasolina que hace girar el motor del negocio editorial es la cultura del publica o perece.The Conversation


Emilio Delgado López-Cózar, Catedrático de Documentación, Universidad de Granada y Ramón A. Feenstra, Profesor titular de filosoría moral, Universitat Jaume I

 

 

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Cómo publicar ciencia: todo el mundo paga, menos las editoriales https://bvsalud.isciii.es/blog/2021/11/19/como-publicar-ciencia-todo-el-mundo-paga-menos-las-editoriales/ Fri, 19 Nov 2021 13:38:37 +0000 https://bvsalud.isciii.es/?p=2083 Seguir leyendo]]>

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Ismael Mingarro, Universitat de València

Cuántas veces hemos leído una noticia comenzar por: “Según un estudio”. Se utiliza esta fórmula para dar credibilidad, pero ¿son todas las publicaciones científicas veraces?

En un siglo hemos multiplicado por cien el número de publicaciones. Actualmente se publican más de 6 millones de artículos científicos al año y en cada una de las últimas dos décadas hemos duplicado la productividad (Figura 1). Aunque eso podría parecer un síntoma de que la ciencia avanza a un ritmo vertiginoso, también esconde peligros.

Figura 1.
Ismael Mingarro / Dimensions.ai, Author provided

Para analizar estos peligros debemos recordar cómo se generan los artículos científicos y por qué son necesarios. Los científicos observamos los fenómenos de nuestro alrededor y, para explicarlos de forma racional, planteamos hipótesis cuyas comprobaciones nos permiten llegar a determinadas conclusiones.

Si el proceso terminara aquí, nadie conocería los hallazgos obtenidos y el progreso se ralentizaría, puesto que estaríamos reinventando la rueda continuamente. Para evitarlo debemos comunicar nuestros resultados para que lleguen a otros científicos. Isaac Newton lo resumió diciendo que “había podido ver más allá gracias a que se había aupado a hombros de gigantes”. Esto significa que los descubrimientos, por importantes que sean, se basan en conocimientos previos.

La comunicación entre científicos ha sido clave para el desarrollo de la ciencia. Es famosa la correspondencia entre Darwin, en Inglaterra, y Wallace, en Malasia, acerca de la variación y distribución de las especies. Ésta contribuyó significativamente a la comprensión y desarrollo de la teoría de la evolución. En aquellos tiempos cada carta tardaba un par de meses en llegar a su destinatario, por lo que para acelerar este proceso, y sobre todo para ampliar el número de receptores, las Sociedades Científicas crearon las primeras revistas académicas.

¿Cuál es el proceso que sigue una publicación científica?

Los descubrimientos científicos hay que describirlos para que los demás los entiendan, puedan ser reproducidos y, así, se validen. Cuando disponemos del manuscrito, se envía a una revista científica. El equipo editorial decidirá si el trabajo es interesante y se ajusta a la política editorial y área de conocimiento de la revista. Si no cumple alguno de estos requisitos el editor lo devuelve con algunos comentarios y generalmente los autores lo envían a otra revista.

Si el editor decide que el trabajo es interesante y se ajusta al ámbito de la revista, lo reenvía a los revisores, que son otros científicos no vinculados ni con el trabajo ni con sus autores. Estos realizan una revisión concienzuda y emiten un informe detallado con comentarios y recomendaciones al editor. Este sistema permite, en algunos casos, una mejora significativa de los artículos.

Si tras este proceso, que puede incluir varias rondas de experimentos y discusiones entre autores y revisores, el trabajo es aceptado finalmente por el editor, se procede a su publicación.

Un detalle importante es que los costes derivados de la producción, maquetación e impresión de las publicaciones corren a cargo de los autores. Contrariamente a lo que la gente cree, los autores no cobramos por publicar, sino que pagamos por ello.

Entonces, ¿por qué queremos publicar?

Porque además de impulsar el engranaje del conocimiento, en la actualidad el mundo de la ciencia pivota sobre las publicaciones científicas. La obtención de fondos se basa en gran medida en las publicaciones de los investigadores, así como sus promociones profesionales y se convierte en un ciclo en el que, si publicas, obtienes financiación que usas para realizar experimentos que te permitan publicar y obtener más financiación y mejores puestos de trabajo, y así sucesivamente.

El famoso “publica o perece” que se ha convertido en un mantra en el mundo académico.

Revistas científicas: un negocio milmillonario

En los años 90, con la aparición de internet, este sistema basado en las revistas publicadas en papel fue cuestionado. De hecho, se llegó incluso a plantear su supervivencia. Si bien, no ha sido este el caso: las ganancias obtenidas por las editoriales científicas no han hecho más que crecer. En la actualidad esta industria tiene un volumen de negocio de más de 25 000 millones de dólares anuales con un margen de beneficio cercano al 40 % (Figura 2).

Figura 2.
Datos recabados por el autor, Author provided

¿Cómo pueden tener un margen tan elevado? Por un lado, los autores pagamos por proporcionar los manuscritos, la materia prima del negocio. Si hacemos un símil con un supermercado, sería como si el agricultor que le ofrece las naranjas no solo no cobrara por ellas, sino que pagara. Los revisores tampoco cobran por su trabajo, sería el equivalente a que el transportista que lleva esas naranjas desde los huertos hasta el supermercado no cobrara por ello e incluso corriera con los gastos de combustible.

De hecho, un estudio reciente ha estimado que las horas que dedican los revisores a hacer este trabajo gratuito en 2020 representaron 1 500 millones de dólares solo en Estados Unidos.

Por si esto fuera poco, las editoriales cobran a las universidades y centros de investigación para que sus investigadores tengan acceso a las publicaciones en un formato de suscripciones cuyos precios no son públicos. Como si en nuestro ejemplo no supiéramos lo que paga otro cliente del mismo supermercado por un kilogramo de naranjas.

Todo ello con el agravante que este sistema puede tener en los países más desfavorecidos en los que sus instituciones no pueden afrontar facturas en muchos casos millonarias.

Ciencia abierta

En las últimas décadas ha aparecido el movimiento de acceso abierto (open access). Aunque esto es una buena idea puesto que los lectores no pagan por acceder a las publicaciones, no parece ser la solución definitiva (Figura 3), dado que las editoriales cobran a los autores o a sus fuentes de financiación para proporcionar este acceso libre.

Figura 3.
EU comission, Author provided

Este movimiento, junto con la digitalización, ha abonado el terreno a la aparición de nuevas editoriales científicas que han visto un jugoso nicho de mercado y que compiten con las editoriales clásicas. Esto ha dado lugar a la aparición de revistas y editoriales depredadoras. Si los científicos necesitan publicar para conseguir financiación y promoción profesional, este tipo de fórmulas permiten, previo pago, publicar artículos poco rigurosos o incluso fraudulentos.

El “publica o perece” se ha convertido en un “paga y publica basura”.

En principio, este tipo de publicaciones no deberían representar un peligro porque tienen poca repercusión. De hecho, casi el 60 % nunca se citan. Sí esconden un enorme peligro derivado de la disminución drástica del rigor científico y abonan el terreno a la pseudociencia, la aparición de bulos, falsas noticias, pseudoterapias y demás problemas relacionados que, en situaciones como la pandemia, hemos visto que pueden ser extremadamente peligrosas.

Editor invitado

Una última tendencia que ha surgido en el mundo de las publicaciones científicas son los números “especiales”. Las editoriales han descubierto la estrategia de invitar a científicos de prestigio a ser editores de números especiales de sus revistas. Estos se encargan de reclutar, generalmente entre sus colegas, un número suficiente de artículos que completen estas ediciones, por supuesto pagando por dicha publicación.

Esta práctica ha crecido exponencialmente en los últimos años y, a menudo, los científicos aceptamos estas invitaciones por respeto al editor invitado.

De alguna forma debemos entre todos intentar revertir estas tendencias, bien mediante repositorios de trabajos prepublicados (pre-prints) como arXiv, bioRxiv, medRxiv y similares, o bien buscando nuevas fórmulas de publicación, probablemente más basadas en las sociedades científicas como un bonito guiño a los inicios.

Sobre todo debemos estar alerta y no engordar a la bestia. Si no le ponemos remedio, nos puede llevar del “publica o perece” al “publica y perece”.The Conversation


Ismael Mingarro, Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular, Universitat de València

 

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