open access – Biblioteca Virtual de Salud España https://bvsalud.isciii.es Portal que permite el acceso libre y gratuito a distintas fuentes de información científica de Ciencias de la Salud incluyendo bases de datos, catálogos colectivos, publicaciones electrónicas, noticias y herramientas de búsqueda, entre otros recursos. Fri, 08 Nov 2024 13:43:05 +0000 es hourly 1 https://bvsalud.isciii.es/wp-content/uploads/2021/10/cropped-isciii_favicon-32x32.jpg open access – Biblioteca Virtual de Salud España https://bvsalud.isciii.es 32 32 El ISCIII entrega los premios en Investigación e Innovación Responsable (RRI) en Salud de las convocatorias 2020, 2022 y 2024. https://bvsalud.isciii.es/blog/2024/11/08/el-isciii-entrega-los-premios-en-investigacion-e-innovacion-responsable-rri-en-salud-de-las-convocatorias-2020-2022-y-2024/ Fri, 08 Nov 2024 13:41:32 +0000 https://bvsalud.isciii.es/?p=2522 Seguir leyendo]]> El Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha celebrado este jueves el acto de entrega de los Premios de Investigación e Innovación Responsable (RRI) en Salud, una convocatoria impulsada desde la Subdirección de Evaluación y Fomento de la Investigación que ha cumplido este año su tercera edición. Durante el evento se han reconocido las propuestas ganadoras de los Institutos de Investigación Sanitaria (IIS) acreditados por el Instituto en los años 2024, 2022 y 2020.

Los premios de RRI en Salud buscan impulsar la integración de los principios de Investigación e Innovación Responsable en la actividad de los Institutos de Investigación Sanitaria acreditados por el ISCIII, abordando aspectos como participación ciudadana, acceso abierto, igualdad de género, educación científica, ética y gobernanza.

En la edición de 2024 ha sido reconocido el proyecto:

‘Implementación de políticas Open Access’ del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga-Plataforma en Nanomedicina (IBIMA-Plataforma BIONAND). Tiene por objetivo la implementación del Acceso Abierto a los resultados de la investigación realizada en el instituto a través del repositorio institucional del Sistema Público Sanitario de Andalucía, RISalud-ANDALUCÍA, enlazando con el repositorio REPISALUD del ISCIII.


Más información:

Instituto de Salud Carlos III. Noticias. El ISCIII entrega los premios en Investigación e Innovación Responsable (RRI) en Salud de las convocatorias 2020, 2022 y 2024. 07/11/2024.

Acto. Canal de Youtube del ISCIII.

Blog BNCS/BVS. REPISALUD visibiliza y difunde la producción científica en abierto de IBIMA-BIONAND depositada en RISalud-ANDALUCÍA. 28/06/2024.

 

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Intentando mejorar el sistema actual de las publicaciones científicas: habrá que leerse los artículos https://bvsalud.isciii.es/blog/2024/09/03/intentando-mejorar-el-sistema-actual-de-las-publicaciones-cientificas-habra-que-leerse-los-articulos/ Tue, 03 Sep 2024 13:55:42 +0000 https://bvsalud.isciii.es/?p=2501 Seguir leyendo]]>

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.
The Conversation

Golden Dayz/Shuttterstock

Lluís Montoliu, Centro Nacional de Biotecnología (CNB – CSIC)

La ciencia que no se cuenta, no cuenta. Esta frase recoge uno de los principales objetivos que perseguimos quienes nos dedicamos a la investigación científica: contar lo que descubrimos, explicar lo que entendemos y lo que no, compartir avances y fracasos. Todo ello lo hacemos a través de las publicaciones científicas, es decir, a través de artículos que aparecen publicados en alguna de las muchas revistas especializadas disponibles.

Para que se publiquen deben pasar el filtro de calidad que representa la evaluación entre pares: la revisión altruista, no remunerada, realizada por otros científicos del campo en cuestión, que no está exenta de problemas. De hecho, cualquier investigador que haya intentado explicar cómo funciona nuestro sistema de publicaciones científicas a personas ajenas al mundo de la investigación se habrá encontrado con caras de asombro, sorpresa, incomprensión y hasta de mofa.

La llamada de la ciencia abierta

Hubo un tiempo en el que los investigadores mandábamos los artículos a las revistas para que, en el mejor de los casos, si tenían la calidad suficiente, se publicaran. Las editoriales basaban su modelo de negocio en la venta de suscripciones a bibliotecas institucionales o a investigadores individuales, que pagaban por acceder a la lectura de dichos artículos (incluso los artículos propios, de los cuales eran autores).

El sistema era claramente muy injusto: todas aquellas instituciones que no podían adquirir la subscripción a las revistas, y los investigadores que tampoco podía hacerlo por su cuenta, quedaban desvalidos, sin posibilidad de seguir de cerca los avances científicos.

Las agencias que financian la investigación con dinero público y las fundaciones filantrópicas llegaron a la conclusión de que el acceso por pago a los artículos iba en contra de la difusión de la ciencia que propugnaban y obligaron a los investigadores a publicar sus resultados en abierto, para hacerlos accesibles a todo el mundo.

El atajo de las editoriales

Fue el inicio de la llamada ciencia abierta, una estupenda iniciativa que, sin embargo, se tornó de nuevo en contra de los investigadores cuando, rápidamente, las editoriales acomodaron su modelo de negocio a las nuevas reglas y trasladaron directamente al investigador el pago de la apertura de sus publicaciones. Es decir, el autor paga ahora por publicar sus resultados en abierto, para que puedan ser leídos por todos los demás, tengan o no tengan subscripciones a la revista.

Varios miles de dólares por publicar

Y de nuevo aparece la injusticia: no todos los investigadores tienen la capacidad de poder abonar las cantidades que las editoriales piden para publicar en abierto. El precio puede llegar a ser de varios miles de dólares, en función de la fama o calidad que se le presupone a la revista, a partir de la magnificación de determinados índices bibliométricos, como el factor de impacto, convertidos en símbolos de excelencia y promovidos por las agencias financiadoras, que se han acostumbrado a catalogar a los investigadores por dónde publican y por el número de publicaciones, y no necesariamente por el contenido de lo que publican.

Las editoriales depredadoras

Una derivada, quizá inesperada, de todo lo anterior fue la aparición de nuevos grupos editoriales y miles de revistas que facilitaban la publicación en abierto de los resultados aportados por los investigadores, con unos filtros de revisión más relajados, pero siempre tras el pago de la correspondiente cuota por publicar en esas revistas, globalmente denominadas como revistas y editoriales depredadoras. Un modelo de negocio imbatible, extraordinariamente lucrativo, con porcentajes de beneficios de dos cifras, superiores a los de cualquier otra empresa de cualquier otro sector.

Descrito así, el paisaje de las publicaciones científicas parece desolador y decepcionante. Los investigadores nos vemos atrapados entre la demanda de las agencias financiadoras de publicar en abierto y la necesidad de abonar cantidades considerables a las revistas para acomodar esa demanda de ciencia abierta.

La estrategia diamante: publicar y leer gratuitamente los avances científicos

¿Existen alternativas a esta situación kafkiana? Afortunadamente, han surgido varias iniciativas para contrarrestar o promover la ciencia abierta de verdad, una que permita publicar resultados revisados por pares de forma gratuita y, a la vez, permita leerlos también gratuitamente. Es la estrategia llamada diamante.

Durante la pandemia de covid-19 se popularizó en las ciencias de la vida y de la salud un sistema de ciencia abierta, iniciado hace años por los físicos, que permite compartir los resultados de una investigación antes de ser evaluados por una revista (o mientras lo están siendo). Son los llamados repositorios de prepublicaciones o pre-prints, como bioRxiv. Los pre-prints permiten acceder a los resultados de un trabajo inmediatamente, sin pago por los autores ni por los lectores. Naturalmente, con la prudencia debida, al tratarse de trabajos todavía no evaluados, pero que sin embargo sí se pueden comentar entre la comunidad científica. Estas publicaciones determinan la fecha de prioridad de hallazgos y descubrimientos.

Otras soluciones pasan por la publicación en revistas financiadas por las propias instituciones (sociedades científicas, instituciones de investigación, agencias que financian las investigaciones…). Aquí de nuevo se trataría de repositorios o revistas institucionales en las que los autores podrían publicar, tras la revisión por pares, sin abonar ninguna tasa y cuyos artículos podrían leerse igualmente sin mediar ningún pago.

Revistas financiadas por instituciones sin tasas

La Comisión Europea lanzó la revista Open Research Europe precisamente con estas premisas, para facilitar la publicación de los resultados de proyectos financiados por la propia Comisión, de los programas Horizon 2020, Horizon Europe o ERC, entre otros.

En España, el CSIC, a través de DIGITAL.CSIC, ha lanzado una revista de psicología experimental cuyos costes de publicación son sufragados por la sociedad científica que promueve esta revista y por el propio repositorio institucional.

Y en la misma línea, un grupo de filósofos, hartos de luchar contra los grandes grupos editoriales, han promovido una revista abierta, Open Library of Humanities, soportada por diversas instituciones, en la que no hay que pagar para publicar ni para leer los artículos.

El éxito de estas y otras iniciativas de ciencia abierta de verdad, con estrategia diamante, dependerá de la credibilidad que les demos desde la comunidad científica y, sobre todo, del crédito que les otorguen las agencias que financian la investigación.

Acuerdo por la reforma de la evaluación de la actividad investigadora

El acuerdo por la reforma de la evaluación de la actividad investigadora, promovido por Science Europe y apoyado por la Comisión Europea, publicado en julio de 2022, pretende superar el sistema actual de evaluación de la ciencia, esencialmente cautivo de las métricas bibliográficas que identifican las revistas, como los factores de impacto.

Para lograrlo propone evaluar el impacto de los resultados de la investigación de forma más amplia, aplicando criterios no solo cuantitativos sino también cualitativos. Y recoge iniciativas anteriores como DORA y el manifiesto de Leiden.

Si prospera, para evaluar un artículo científico ya no bastará con saber en qué revista ha sido publicado: habrá que leerse el artículo para apreciar el impacto de la investigación que describe. Habrá que leerse el artículo. Quédense con esta idea.


Lluís Montoliu, Investigador científico del CSIC, Centro Nacional de Biotecnología (CNB – CSIC)

 

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Sesión informativa: «El acceso abierto en el ISCIII: aclarando conceptos» https://bvsalud.isciii.es/blog/2024/06/19/sesion-informativa-el-acceso-abierto-en-el-isciii-aclarando-conceptos/ Wed, 19 Jun 2024 11:26:20 +0000 https://bvsalud.isciii.es/?p=2432 Seguir leyendo]]>

Durante los días 17 y 18 de junio la BNCS-Repisalud ha impartido la sesión informativa “Acceso abierto en el ISCIII: aclarando conceptos” en los campus de Majadahonda y Chamartín.

Los temas que más despertaron interés entre los asistentes fueron las rutas para poner en práctica el acceso abierto, los acuerdos de financiación del ISCIII para publicar en abierto (APC’s), los repositorios y cómo depositar en Repisalud, la gestión de datos de investigación y PGD, y la aplicación en las convocatorias de financiación de las principales políticas y mandatos nacionales e internacionales en cuanto a publicación de resultados de investigación (publicaciones revisadas por pares y datos de investigación).

Gracias a la participación de los asistentes, y el debate generado en algunos temas, la sesión permitió un feedback que nos ayudará a mejorar el servicio de apoyo a la investigación en cuanto a acceso abierto se refiere.

Queremos dar las gracias a todas las compañeras que asistieron a las sesiones informativas, por su interés y participación.
Os esperamos a todos en la biblioteca para resolver vuestras dudas y apoyaros en lo que necesitéis.

La presentación está disponible en: http://hdl.handle.net/20.500.12105/19797

 

 


Autoría: Virginia Jiménez-Planet, Silvia Hernández-Villegas. Biblioteca Nacional de Ciencias de la Salud. Instituto de Salud Carlos III. Contacto: repisalud@isciii.es

 

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Cómo publicar ciencia: todo el mundo paga, menos las editoriales https://bvsalud.isciii.es/blog/2021/11/19/como-publicar-ciencia-todo-el-mundo-paga-menos-las-editoriales/ Fri, 19 Nov 2021 13:38:37 +0000 https://bvsalud.isciii.es/?p=2083 Seguir leyendo]]>

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

 

Shutterstock / SmartPhotoLab

Ismael Mingarro, Universitat de València

Cuántas veces hemos leído una noticia comenzar por: “Según un estudio”. Se utiliza esta fórmula para dar credibilidad, pero ¿son todas las publicaciones científicas veraces?

En un siglo hemos multiplicado por cien el número de publicaciones. Actualmente se publican más de 6 millones de artículos científicos al año y en cada una de las últimas dos décadas hemos duplicado la productividad (Figura 1). Aunque eso podría parecer un síntoma de que la ciencia avanza a un ritmo vertiginoso, también esconde peligros.

Figura 1.
Ismael Mingarro / Dimensions.ai, Author provided

Para analizar estos peligros debemos recordar cómo se generan los artículos científicos y por qué son necesarios. Los científicos observamos los fenómenos de nuestro alrededor y, para explicarlos de forma racional, planteamos hipótesis cuyas comprobaciones nos permiten llegar a determinadas conclusiones.

Si el proceso terminara aquí, nadie conocería los hallazgos obtenidos y el progreso se ralentizaría, puesto que estaríamos reinventando la rueda continuamente. Para evitarlo debemos comunicar nuestros resultados para que lleguen a otros científicos. Isaac Newton lo resumió diciendo que “había podido ver más allá gracias a que se había aupado a hombros de gigantes”. Esto significa que los descubrimientos, por importantes que sean, se basan en conocimientos previos.

La comunicación entre científicos ha sido clave para el desarrollo de la ciencia. Es famosa la correspondencia entre Darwin, en Inglaterra, y Wallace, en Malasia, acerca de la variación y distribución de las especies. Ésta contribuyó significativamente a la comprensión y desarrollo de la teoría de la evolución. En aquellos tiempos cada carta tardaba un par de meses en llegar a su destinatario, por lo que para acelerar este proceso, y sobre todo para ampliar el número de receptores, las Sociedades Científicas crearon las primeras revistas académicas.

¿Cuál es el proceso que sigue una publicación científica?

Los descubrimientos científicos hay que describirlos para que los demás los entiendan, puedan ser reproducidos y, así, se validen. Cuando disponemos del manuscrito, se envía a una revista científica. El equipo editorial decidirá si el trabajo es interesante y se ajusta a la política editorial y área de conocimiento de la revista. Si no cumple alguno de estos requisitos el editor lo devuelve con algunos comentarios y generalmente los autores lo envían a otra revista.

Si el editor decide que el trabajo es interesante y se ajusta al ámbito de la revista, lo reenvía a los revisores, que son otros científicos no vinculados ni con el trabajo ni con sus autores. Estos realizan una revisión concienzuda y emiten un informe detallado con comentarios y recomendaciones al editor. Este sistema permite, en algunos casos, una mejora significativa de los artículos.

Si tras este proceso, que puede incluir varias rondas de experimentos y discusiones entre autores y revisores, el trabajo es aceptado finalmente por el editor, se procede a su publicación.

Un detalle importante es que los costes derivados de la producción, maquetación e impresión de las publicaciones corren a cargo de los autores. Contrariamente a lo que la gente cree, los autores no cobramos por publicar, sino que pagamos por ello.

Entonces, ¿por qué queremos publicar?

Porque además de impulsar el engranaje del conocimiento, en la actualidad el mundo de la ciencia pivota sobre las publicaciones científicas. La obtención de fondos se basa en gran medida en las publicaciones de los investigadores, así como sus promociones profesionales y se convierte en un ciclo en el que, si publicas, obtienes financiación que usas para realizar experimentos que te permitan publicar y obtener más financiación y mejores puestos de trabajo, y así sucesivamente.

El famoso “publica o perece” que se ha convertido en un mantra en el mundo académico.

Revistas científicas: un negocio milmillonario

En los años 90, con la aparición de internet, este sistema basado en las revistas publicadas en papel fue cuestionado. De hecho, se llegó incluso a plantear su supervivencia. Si bien, no ha sido este el caso: las ganancias obtenidas por las editoriales científicas no han hecho más que crecer. En la actualidad esta industria tiene un volumen de negocio de más de 25 000 millones de dólares anuales con un margen de beneficio cercano al 40 % (Figura 2).

Figura 2.
Datos recabados por el autor, Author provided

¿Cómo pueden tener un margen tan elevado? Por un lado, los autores pagamos por proporcionar los manuscritos, la materia prima del negocio. Si hacemos un símil con un supermercado, sería como si el agricultor que le ofrece las naranjas no solo no cobrara por ellas, sino que pagara. Los revisores tampoco cobran por su trabajo, sería el equivalente a que el transportista que lleva esas naranjas desde los huertos hasta el supermercado no cobrara por ello e incluso corriera con los gastos de combustible.

De hecho, un estudio reciente ha estimado que las horas que dedican los revisores a hacer este trabajo gratuito en 2020 representaron 1 500 millones de dólares solo en Estados Unidos.

Por si esto fuera poco, las editoriales cobran a las universidades y centros de investigación para que sus investigadores tengan acceso a las publicaciones en un formato de suscripciones cuyos precios no son públicos. Como si en nuestro ejemplo no supiéramos lo que paga otro cliente del mismo supermercado por un kilogramo de naranjas.

Todo ello con el agravante que este sistema puede tener en los países más desfavorecidos en los que sus instituciones no pueden afrontar facturas en muchos casos millonarias.

Ciencia abierta

En las últimas décadas ha aparecido el movimiento de acceso abierto (open access). Aunque esto es una buena idea puesto que los lectores no pagan por acceder a las publicaciones, no parece ser la solución definitiva (Figura 3), dado que las editoriales cobran a los autores o a sus fuentes de financiación para proporcionar este acceso libre.

Figura 3.
EU comission, Author provided

Este movimiento, junto con la digitalización, ha abonado el terreno a la aparición de nuevas editoriales científicas que han visto un jugoso nicho de mercado y que compiten con las editoriales clásicas. Esto ha dado lugar a la aparición de revistas y editoriales depredadoras. Si los científicos necesitan publicar para conseguir financiación y promoción profesional, este tipo de fórmulas permiten, previo pago, publicar artículos poco rigurosos o incluso fraudulentos.

El “publica o perece” se ha convertido en un “paga y publica basura”.

En principio, este tipo de publicaciones no deberían representar un peligro porque tienen poca repercusión. De hecho, casi el 60 % nunca se citan. Sí esconden un enorme peligro derivado de la disminución drástica del rigor científico y abonan el terreno a la pseudociencia, la aparición de bulos, falsas noticias, pseudoterapias y demás problemas relacionados que, en situaciones como la pandemia, hemos visto que pueden ser extremadamente peligrosas.

Editor invitado

Una última tendencia que ha surgido en el mundo de las publicaciones científicas son los números “especiales”. Las editoriales han descubierto la estrategia de invitar a científicos de prestigio a ser editores de números especiales de sus revistas. Estos se encargan de reclutar, generalmente entre sus colegas, un número suficiente de artículos que completen estas ediciones, por supuesto pagando por dicha publicación.

Esta práctica ha crecido exponencialmente en los últimos años y, a menudo, los científicos aceptamos estas invitaciones por respeto al editor invitado.

De alguna forma debemos entre todos intentar revertir estas tendencias, bien mediante repositorios de trabajos prepublicados (pre-prints) como arXiv, bioRxiv, medRxiv y similares, o bien buscando nuevas fórmulas de publicación, probablemente más basadas en las sociedades científicas como un bonito guiño a los inicios.

Sobre todo debemos estar alerta y no engordar a la bestia. Si no le ponemos remedio, nos puede llevar del “publica o perece” al “publica y perece”.The Conversation


Ismael Mingarro, Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular, Universitat de València

 

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